Sobre el amor a los esqueletos / Columnas

Sobre el amor a los esqueletos,

como artículo individual,

aquí.

Sobre el amor a los esqueletos

Sobre el amor a los esqueletos,

como artículo individual,

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Magdalena, dormida

Mujer dormida

A la luz de la lamparilla, encontró a Magdalena completamente dormida, consumida por un día adverso que se resistía a desaparecer.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 112).

El teléfono

—¡Salva! ¡Salvador! ¡Que dicen que es una urgencia! ¡Que te llaman por teléfono!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 107).

En el mar

—Y ya ves cómo ha terminado. ¿Se sabe si lo han matado? ¿O si él mismo se tiró al mar, completamente cansado de vivir? ¿O si fue un accidente?

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 99).

Agua y prodigios

Surgió una reducida lengua de agua que provenía de debajo de la cama, como si acabara de derramarse un vaso. Poco después, la manta extendida sobre la colcha empezó a hincharse. Se apreciaba la fisonomía ovalada de una cabeza y de unos hombros.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 29).

Pesadilla y realidad

—Llamaste a Dios. Vengo yo en su representación. No creo que te moleste.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 53).

Singular diálogo

—No entiendo nada. Mi chica es un bombón en cuerpo y alma.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 50).

Masa de comida

Su pijama era un mar de sudores y rugosidades, y el vientre le escocía como si le hubieran remachado unos espinosos alambres.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 49).

Desde el otro mundo

Sus manos ardían de dolor, y sus pies, más lejos de lo normal, se achicharraban

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 48).

Sueño y realidad

La adolescente obesa dormía de estremezón y briega, y su corazón, en el centro de la cama, bombeaba mucha sangre revuelta.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 47).

Triste despedida

A las dos niñas la playa les refrescaba los tobillos.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Morir de pena

Llegaron a tener el cerebro tan caliente que incluso sin el corazón en su pecho, consiguieron recordar la sonrisa de un ataúd de cristal.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Difícil trance

, una niña durmiente que no respiraba,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 20).

Muerte y libertad

Halló un tiro limpio en la frente.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 19).

Momentos muy tristes

Fernandín, en el primer parpadeo, se desconoce a sí mismo

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 132).

La individualidad

A ver, cuáles son mis rasgos distintivos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 131).

Un retorno portentoso

El agonizante acepta la certeza de los hechos

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 115).

Preocupante necesidad

Dos conejicos, un cochinillo, cinco gallinas y un gallo son los animales del corral que vuelven a la vida

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 114).

Primerísimos recuerdos

La joven madre del agonizante, con sus veinte años, viste de luto.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 113).

Preciosa compañía

La ventana entreabierta del agonizante

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 112).