Soledad y tiempo

Llevaba un mes sin afeitarse. Le crecieron pelos de loco, unos pelos tiesos y desorientados, escarolados y enredados. Una mañana se percató de que no temblaba de miedo, sino de frío, y sospechó que había perdido la noción del tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 27).

Orines y vivienda

Hombre orinando en plena calle

De nuevo se enclaustró en su vivienda, sobrecogido, tembloroso, cada día más pálido y huidizo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 26).

Suciedad y cerveza

Salvador, en busca de su portal, tropezó con una botella de cerveza, un envase vacío de litro que rodó un par de metros sin quebrarse.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 25).

Matar, suicidarse

Una "pequeña pistola"

—Bien. Pasando. Oye, me he estado quedando con tu cara desde hace un rato. Y me parece que te gustaría matar a alguien.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 24).

Unas piernas

Piernas y medias

—Va, Salva, que me estás poniendo muy cachonda con ese carácter que tienes. Que parece que te haces de rogar, que estás de vuelta de todo. Mírame las piernas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 23).