Dos nuevos cortos

A bote pronto, de Una niña perdida en el mar, lo primero que me viene a la cabeza es la excelente publicación que le hizo la Universidad de Granada;

y de Calafell Playa, las risotadas que pegábamos los colegas implicados en el relato, cuando le daba lectura, en voz alta, a nuestras correrías, entre traguito y traguito de whisky.

Curva menguante

Y ahora, la ficción, Curva menguante, que trata la penosa historia de un anciano luchador. No se trata de un inédito en papel: la obra salió publicada en 2002, en la revista Lateral, que debería volver a editarse (se dice pronto), aunque fuese únicamente en formato electrónico.

Este relato pertenece al libro titulado Cuentos de malditos.

Toledo

Recuerdo perfectamente que el laberinto de calles de Toledo, se transformó, a los dos días de  pisar la ciudad a todas horas, en un croquis de lo más transparente. ¡Magnífico viaje!

Galicia, Castilla, Navarra

Estas tres regiones constituyen el espacio de Ruta del oeste. Y ha de hacerse en tren. Sin transbordos. Sin perderse ningún detalle del trayecto. Yo, como se sabe, narro todo lo que veo. Y todo lo que dicen las piedras labradas, y las pinturas, e incluso las personas que hablan sin hablar. Si han leído algunos de mis viajes, ya me entienden. Y pronto, Soria.

La Victoria, Aguilar, Córdoba

Efectivamente, fue un viaje sentimental. La portada recoge la fachada de la casa que perteneció a mis bisabuelos, en Aguilar de la Frontera. También aparece la Virgen de la Torre, que mira desde su torre del siglo VIII, en La Victoria, el pueblo de mis padres. Lo que son las cosas, vibré más en el museo de Julio Romero de Torres que en la Mezquita, allá, en aquella Córdoba tan perfumada.


¡Qúe poco falta ya para mi próximo viaje: SORIA!