Tiempo y arte

Aquí les muestro un objeto que va más allá de lo religioso. Tiene que ver con el paso del tiempo y el arte. Literalmente, está al alcance de la mano. Yo siempre lo toco al verlo, como si le estuviera dando unas palmaditas a un amigo. Es una pila de agua bendita. Se ubica en la catedral gótica que está a unos cien metros del Ayuntamiento de Barcelona, a un par de pasos del lado derecho de la entrada. Su valor es, a mi entender, incalculable. Y se encuentra sin custodia. Humildemente, como si ignorara quién es, cumple con la labor normal, cotidiana, de todas las pilas. Y se trata de una pila visigoda del siglo V. Si tienen oportunidad, les invito a pasarle la mano por toda su planicie erosionada. Notarán lo mismo que yo: que les devuelve la caricia la Alta Edad Media. Su planicie es tan suave que más que mármol parece alabastro.

Y ahora les dejo la cruz latina, ardiendo, de Notre Dame de París. Por favor, hagan el contraste entre el objeto que acabo de mostrarles arriba y todo lo que había, en llamas, anteayer, en la catedral parisina.

Tremenda liberación

Parecía un lobo liberando su pata del cepo opresor, mortal.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 18).

Decisión acertada

Sospechaba que sus dedos guardaban las huellas de unos labios golpeados.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 17).

Palabras de amor, miedos

El hombre semejaba humo, una llama recién apagada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 15).

Pensamientos y sensaciones

La novia, debajo de una sábana blanca, parecía un objeto más del mobiliario de la habitación.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 14).

Deambulando

Su pelo mojado se rizaba en las modulaciones del agua

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 13).