El camarero Pepín

Cuidado, zona de camareros

Afuera, los camareros de la Rambla recogen las mesas y las sillas con la trágica idea de ahogarse, paulatinamente, en el aire calentón.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 14).

La señora Lola

Una ración de caracoles

Cuando la amplia y oscura cazuela se enfría, el caldo de los caracoles es de un acentuado verde hierbabuena. Los caracoles, tiesecillos, muertos fuera de la concha, con paciencia se pueden contar de uno en uno. Sólo quedan dos o tres raciones.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 13).

El poder de la mirada

Acto de barrer

Pepín maldice, al limpiar las miserias, todos los días.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 15).