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RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘tristeza’

El nacimiento de la niña Eduvigis

Jueves, 15 de julio de 2010 Sin comentarios

Un niño recién nacido

El cura de la aldea era verriondo y siempre gastaba sotana negra.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 16).

Lúgubre encuentro

Miércoles, 23 de junio de 2010 Sin comentarios

Bonita imagen de unos ojos

Es muy posible que los sueños torturen esta noche a Fernandín

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 155).

Momentos muy tristes

Viernes, 28 de mayo de 2010 Sin comentarios

Dentro de los sueños...

Fernandín, en el primer parpadeo, se desconoce a sí mismo

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 132).

Tristeza condensada

Miércoles, 26 de mayo de 2010 Sin comentarios

Alguien que se va

¿Dónde estará mi madre?

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 130).

Y el misterio

Miércoles, 14 de abril de 2010 Sin comentarios

Una zarzamora

La zarzamora de la lejanía

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 97).

Desvanecimiento

Sábado, 10 de abril de 2010 Sin comentarios

Mujer flotando en el aire

El liviano airecillo la pasea sobre las alturas del comedor

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 94).

Ocupación

Viernes, 9 de abril de 2010 Sin comentarios

Algunos efectos del aire

Sus ojos claros se entreabrieron

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 93).

Aquella excursión

Viernes, 12 de febrero de 2010 2 comentarios

Sol

Por ahora me resulta imposible continuar. Usted dispense.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 43).

Amor fallido

Miércoles, 10 de febrero de 2010 Sin comentarios

Triste amor

La garganta se le ha transformado en un armatoste de nudos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 41).

Inesperada vergüenza

Miércoles, 3 de febrero de 2010 Sin comentarios

Un escarabajo

Se quedó desamparada. Los gorriones cantaban coplas desenfadadas a su lado.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 35).

Tortuoso camino

Viernes, 15 de enero de 2010 Sin comentarios

Una lágrima

A Marta, una lágrima se le escapa para reposar en una manga de su vestido de luto.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 18).

El poder de la mirada

Martes, 12 de enero de 2010 Sin comentarios

Acto de barrer

Pepín maldice, al limpiar las miserias, todos los días.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 15).

Ola de frío

Domingo, 10 de enero de 2010 Sin comentarios

Una instantánea de la actual ola de frío polar en EspañaImparable ola de frío polar en España. El asco de tiritar en medio de la calle. Los calvos se cuidan la calva con gorros de lana, y se ríen del mundo. Nieve, hielo, aguanieve. Se ven hombres con pico y pala que adecentan sus propias aceras. El viejo que resbala y que, literalmente, rueda por la pendiente adoquinada; y que se levanta con malas pulgas, cagándose en Dios. El guipuzcoano con la nieve en el brillo de sus ojos, que resbala y se desnuca, sin decir ni pío, en la enésima muerte imprevista, inimaginable, estúpida, una de esas muertes que tanta rabia dan, que siempre les ocurre a otros. El guipuzcoano que muere con el brillo de la nieve en el último reflejo de sus ojos. Hielo, aguanieve, nieve. Y los pechos de las mujeres, más abrigados que nunca, más templados que nunca, con la reacción de sus efluvios, olor natural de tulipán. Y los carrillos de las mujeres, más colorados que nunca, más ardientes que nunca, con el anuncio sano de su vitalidad a flor de piel; con el anuncio, modesto, de que las mujeres están mejor construidas que los hombres. El tipo errante que deja de tiritar, en su rincón oscuro y olvidado, porque se queda tieso, porque se muere tieso, de frío polar. Tristeza solitaria. Una tristeza solitaria más, incontable, anónima. Los niños arrastrados por el trineo familiar, en plena plaza pública. Una alegría contable más, contrastable. Den ustedes una limosna de cariño. La ropa tendida que no se seca en los balcones, en los terrados, tras las ventanas de los barrios que tiemblan de frío polar. La ropa tendida, ondulante, crujiente de escarcha aterida, abrazándose, sin quejas, al frío hálito de la bóveda celestial. Aguanieve, nieve, hielo. Las frías noches de alcoba, y el hombre que busca el culo caliente de la mujer, ley de vida. La reproducción. Aumenta la gestación humana en las desacostumbradas noches de frío polar, según las antiguas estadísticas, que nunca fallan. El amor verdadero, en ferviente pugna por dejar de ser una entelequia. El amor. Den ustedes una limosna de cariño.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

Fantasmas

Viernes, 8 de enero de 2010 Sin comentarios

Representación de un fantasma

Me levanto. Dejo la botella de cerveza en la arena. Me he quedado sin habla. Ella me lleva de la mano.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Calafell Playa» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 141).

Un borracho

Viernes, 20 de noviembre de 2009 Sin comentarios

Borrachos

A veces deslizaba los brazos y las piernas, como si pretendiera incorporarse.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 96).

Desconfianza

Lunes, 2 de noviembre de 2009 Sin comentarios

Imagen de desconfianza

Qué asco me dio pensar que otro cipote había hurgado por allí.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 79).

El encuentro

Martes, 27 de octubre de 2009 Sin comentarios

Tirabuzones

Todavía conservaba los tirabuzones que le hizo el otro en el pelo con los dedos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 74).

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