Un retrato de estudiante

El robusto caballo del Cid, mi platónico amor.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 143).


El robusto caballo del Cid, mi platónico amor.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 143).
Reencuentro, ayer, con mi corrillo universitario tras casi quince años de ausencia, un corrillo en su inmensa mayoría femenino, al que he acudido invitado por el único gallo de aquel gallinero, mi buen colega David. Comilona en una casa rural de Cardedeu. Y Granollers como remate, con una sentada en la plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra La Porxada, un tejado del siglo XVI sostenido por columnas toscanas, un tejado que sirvió para cubrir el almacenaje de grano del momento, para prevenir y aliviar el hambre de las vacas flacas.
Jornada subordinada al contraste. Han acudido cinco de las seis mujeres convocadas. Así que por un imprevisto de última hora, ha faltado una del corrillo. Y he notado su vacío, puesto que hace quince años llenaba mis ojos con su pelo. Estupenda jornada subordinada al contraste. Eran cinco chicas cimbreñas hace quince años, que liquidaban con el cachondeo de su juventud sus veintitrés o veinticuatro años, que finiquitaban su etapa universitaria de Filología Hispánica. Ahora son todas mujeres hechas y derechas, con sus miras en la bonita carga de sus hijos. Antes, delante de mis ojos, sueltas por las aulas de la Universidad de Barcelona, con un excelente sentido del humor; ahora, delante de mis ojos, agarradas a unas criaturas en cuerpo y alma, en comilona, con un excelente sentido del humor. Una mano de ellas en la frente de una criatura de pecho, por detectar algo de calentura. Besos maternales en las criaturas. El niño que necesita ayuda para comer. Y su madre que se levanta a cada instante. La niña espigada que me mira fijamente. Los niños a los que la madre los conmina al silencio. Aquellas chicas estudiantes. Estas madres profesoras. Con sus rostros apenas transformados tras quince años. La jornada de ayer. Aquellas chicas. Estas madres. La eterna y amena conversación literaria con el amigo. Y con la brújula de mi interior haciendo aguas desde que salí del Llobregat.
Bonito reencuentro el de ayer, tras quince años de ausencia, con la juventud detenida de aquellas chicas en mi memoria, con la madurez detenida de las mismas chicas todavía muy fresca en mi retina.
Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Madrugada del sábado en La Atlántida, Sitges, Barcelona. Y en lunes para contarlo. Con mi vecino Siscu y toda su tropa. En total tres carracos, los tres guapísimos, los tres con la música a tope. Tanto mi prima como yo, alucinando.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 128).

La dedicatoria, chulísima. Siempre la recordaré, con su tinta verde esperanza rellenando los huecos libres de la segunda página:
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 126).
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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Si me publicas el cuento en el número de septiembre, serás el único editor que me ha bendecido en papel hasta esa fecha.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 124).
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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Escrito por: Ivan Tubau – 19 Junio 2004 03:24 PM
Con el de Vegalópez como aperitivo a Dios no le queda sino reconocer que es innecesario. Mañana, que es domingo, a Roses.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 118).
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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Me dice que Antonio, mi gran vaca Gálvez, es colaborador habitual de su revista. Lo último que he leído de él en su revista es el cuento titulado «Curva menguante». ¿Sabe si mi vaca Gálvez ha aborrecido eskribir novelas? Como es admirador del eskritor José Pla, y todos los admiradores de Pla piensan como éste, que son unos cretinos todos los escritores que eskriben novelas pasados los 40 años… Otra pregunta: ¿sabe si está casado?
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 116).
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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.


(88) Escrito por: Paz Vega López (con blog/diario) – 22 Mayo 2004 07:56 PM
Karlingo, sabemos que la peña folla todo lo que puede. Pero a mí me gustaría saber qué ocurrió: si abusó de ella, o fue ella la que quería un sobresaliente, en su asignatura, como contrapartida. ¿Alguien lo sabe?
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 103).
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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Ingrid, una compañera de primero de bachillerato, me estuvo comiendo el tarro dos días seguidos. Me dijo que su novio, que muchas veces la esperaba a la salida del insti, últimamente quería tirársela en compañía de otra chica.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 90).

Llego a la fácul, dejo los trastos al lado de los trastos de mi prima y me bajo a la puerta del aula, donde está mi prima en tertulia con un grupito. Manejan el asunto de los premios literarios. Se ve que hay un par que envía poemas a concursos de poesía.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 89).

Estoy en la bibli de la fácul y le pregunto a una chavala, tope repelente, con el pelo enredado y granos hasta el kulo, que si le queda para mucho en el ordenador.
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 78).


Se me ha presentado Mélani en el bareto de la fácul. De sopetón. Estaba yo tan tranquila a la mesa, consumiendo con mi prima y dos nenas más, y se me presenta ella con un pañuelo en la cabeza y unas gafas de sol. Sus gafas de sol daban el cante. En la calle estaba lloviendo. Parecía una espía de película.
(…)
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 71).

La nobleza sensible de la mujer. Hoy me ha visitado Mélani en el bareto de la fácul. Me ha dado un abrazo muy tierno. Me pareció oírle los latidos del corazón. Tenía los colores de la cara muy encendidos, como mi madre cuando llega de Barcelona.
(…)
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 61).

Recién duchadita y dispuesta a salir a la vida. Tema estrella del día en la fácul: la gramática generativa (monsergas mitad y mitad).
(…)
Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 48).
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