Más violencia en las aulas de Secundaria

Otro episodio de violencia en las aulas. Ocurrió ayer, en un instituto de Valencia. El instituto se llama Misericordia. Una profesora de Biología, tras decirle la nota a un alumno, fue apuñalada. No ha muerto. Quien sí que murió fue un profesor sustituto, no hace tanto, unos tres años, aquí mismo, en un instituto de mi ciudad, en Barcelona.

Los medios de comunicación sacan, como noticia, solamente la violencia física de los alumnos de Secundaria. De la violencia verbal, y por lo tanto psicológica, no dicen nada; y, menos aún, de la violencia psicológica sin que haya, siquiera, violencia verbal.

Yo, sobre la violencia del alumnado de Secundaria, una violencia genérica, tanto psicológica como física, podría escribir un libro. Un libro basado en experiencias propias, vividas en primera persona. Tardaría poco tiempo en escribirlo. Saldría rápido, potente, torrencial. Como un vómito. Escribirlo no me llevaría ni un mes. Y ahora llegan las vacaciones. Me siento espoleado por la alarma social. El libro podría titularse Microrrelatos de mierda en las aulas. Incluso noto que alguno de estos microrrelatos de mierda podría ser la génesis de una novela.

La lluvia de Barcelona

—¿Y quién eres tú para que la lluvia te haga caso? —preguntó Magdalena con un inconfundible tono de incredulidad, matizado por un hilo de incipiente divertimento.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 105).

Una jornada laboral

Una mirada penetrante

Nuestras ocupaciones en el almacén consistían en descargar largos camiones repletos de cajas. Como es natural, yo casi siempre terminaba rezagado (el jefe se ponía a rabiar y

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 72).

Pesadilla y realidad

—Llamaste a Dios. Vengo yo en su representación. No creo que te moleste.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 53).

Cayendo en picado

La metamorfosis aglutinó todas las grasas de sus pesadillas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 52).

Masa de comida

Su pijama era un mar de sudores y rugosidades, y el vientre le escocía como si le hubieran remachado unos espinosos alambres.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 49).

Desde el otro mundo

Sus manos ardían de dolor, y sus pies, más lejos de lo normal, se achicharraban

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 48).

Sueño y realidad

La adolescente obesa dormía de estremezón y briega, y su corazón, en el centro de la cama, bombeaba mucha sangre revuelta.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 47).

El quid de la cuestión

No lloro de miedo ni de pena. Ocurre que me escuecen los ojos de verle tan iluminado por las lámparas de esta rastrera iglesia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 31).

Palabras irreverentes

Códice Beato de Liébana (copia del siglo XIII)

A ver quién se ha librado alguna vez del pretendido veneno de las palabras irreverentes. Nadie. Ni Dios desde su sagrada palabra indirecta en el Viejo Testamento, que tantos conocen. Ni Cristo desde su sagrada palabra indirecta en el Nuevo Testamento, que tantos conocen. Ni siquiera los santos, desde sus palabras volanderas, que por volanderas no tantos conocen.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 1 de noviembre de 2009

Charles Bukowski tocándole el coño a su esposa, Linda Lee Beighle

Palabras irreverentes pertenece al libro Artículos fronterizos

Palabras hirientes

Violencia psicológica

La maquinaria de su cuerpo se le obstruía. Las palabras se le resistían. Entre empellones mal avenidos le brotaron algunas francamente concisas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 53).

Un paseo tenso

Embarazada

Todo era muy helado y oscuro. No se adivinaba ni la arena que pisaban.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 52).