Como la seda

felicidad

El domingo transcurrió —como suele decirse— como la seda. Sólo se apreció en Salvador un hueco intrincado, que Magdalena alisó de inmediato. Los graves lances recientes coleaban.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 113).

Con una coleta

Una coleta

Se recogió el pelo en una coleta. Se arremangó y dijo:
—Fuera pijama. Del todo. En pelotica.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 73).

El Pasaje del Reloj

El Pasaje del Reloj. Desde Escudellers se ve como una calle siniestra, sin salida, estrecha, oscura, desmadejada, triste, paralizada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 45).

Como piedras en la cara

Se le quedó la mente en blanco tras la primera decena de puños como piedras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 44).

En el monasterio románico de San Juan de Duero

Nota: Si pone el cursor en las fotografías, saldrá un globo con un pequeño comentario.

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La última discusión

Hubo una gran sorpresa. Los compañeros me redujeron. Y durante el forcejeo se escapó un tiro que me rasgó la cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 78).

La vida en la tele

Frente a la televisión en la infancia

No ha sido así y cada uno de mis hermanos ha seguido el mal camino que predomina en nuestro barrio, que es marginal y despliega un gran índice de drogadicción y delincuencia, como alguna vez dicen los periódicos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 69).

Haciendo memoria

Mi madre. Sólo recuerdo un fragmentario sonido de su voz. Una voz sin palabras.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 68).

Y se cumplió la ley natural

Yo no pienso nada, él no piensa nada. Yo no digo nada, él no dice nada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 63).

Filosofía y letras

Cantando en la ducha

Atrás dejaba el gimoteo de la última rata lapidada. Azul celeste era la ducha;

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 51).

Singular diálogo

—No entiendo nada. Mi chica es un bombón en cuerpo y alma.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 50).

Así lo hicieron

Desde sus alforjas se rizaba un humo violeta

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Amargo encargo

El día que los dos guajiros de malas costumbres asaltaron el chamizo, los niños de aquella humilde estancia aprendieron a estar queditos y sin respirar debajo de la tierra

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Como a un monigote

—También soy Aquiles.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 95).

A solas

—No den tan duro, que yo voy hasta la victoria siempre, que yo me quedo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 94).

La historia de unos dedos

Maldita sea la hora aquella en que aterricé por estas putas tierras

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 48).

Con el síndrome de abstinencia

Una de las consecuencias de las drogas

Llora, patalea y parece que su ensañamiento nunca tendrá fin.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 56).

Un chaval ya en edad laboral

Furia

Ayer, en una clase sulfurosa, el nene de 4º de ESO que la semana pasada, durante un examen, estiraba el cuello como una jirafa en busca de las respuestas de su compañera de delante, un nene que labora tanto como larga tiene la lengua, me dijo lo que sigue:

—¡Tú pones negativos porque te sale de los cojones!

Hay que ver. Mis cojones, en bandolera, en medio de una clase. Qué risa. Sin embargo, el nene tuvo que salir expulsado en nombre de la pedagogía. Se fue con su inmensa carga de arrogancia intacta, rojo como una brasa, envenenado de cólera.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Una lluvia de hostias

Peleas de menores

Abatido, fijó su visión en unas cuantas baldosas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 97).

Desconcierto

Persona desconcertada

Estoy muy desconcertado. A lo mejor pido asistencia psicológica.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 81).

Buenos sueños

Sueño reparador

se alejó de allí pensando en la última palabra que había pronunciado:

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 54).