León

Hermosísima fachada de la Catedral de León

Cuánta violencia se distingue en la iconografía medieval…

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.

Partiendo de Lam Luong

Foto: AP. Los niños asesinados, junto a la madre, un día antes de su muerte

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Hace unos meses leí la noticia de un hombre, español, que mató a su mujer a martillazos, algo similar a lo que hizo un personaje mío en El informe del roedor, una novela que sacará la editorial Morfeo en marzo. Su personaje, Pascual Pérez Pérez, albañil, le dio a su mujer con una maceta, un determinado tipo de martillo. Recuerdo que cuando describí estos hechos ficticios, antes de 1993, no se había dado ningún caso parecido en el ámbito de la realidad, o no había llegado a mi conocimiento.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Realismo

Algunos de mis conocidos me comentan la violencia desbordada que encierra buena parte de mi narrativa, con palabras que incluso rozan el reproche.

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Veamos un ejemplo de realismo violento, el asunto que acaba de llevarme a escribir. Se trata de una novela titulada La perla, de John Steinbeck. Es una lectura obligatoria de 2º de ESO, del primer trimestre, en mi instituto. Kino es el personaje protagonista de la novela. Veamos:

Kino se encontraba en pleno salto cuando sonó el disparo, y el fogonazo se le quedó grabado en los ojos. El enorme cuchillo describió una curva y produjo un crujido al clavarse hasta el mango. Atravesó el cuello y entró profundamente hasta el pecho. Kino era como una máquina terrorífica. Cogió el rifle al tiempo que liberaba el cuchillo. Tenía la fuerza, los movimientos y la velocidad de una máquina. Dio un giro y le reventó la cabeza como si fuera un melón al que estaba sentado. El tercero huía de espaldas como los cangrejos, pero cayó al agua e intentó trepar frenéticamente, tratando de alcanzar el saliente por donde caía el agua. Pero se le enredaron las manos y los pies en los agrazones, y comenzó a sollozar y a farfullar algo mientras intentaba liberarse. Kino se había vuelto duro y frío como el acero. Tiró de la palanca, levantó el arma, apuntó y disparó. Vio al enemigo caerse de espaldas en la charca, y se acercó a él. A la luz de la luna le vio los ojos aterrorizados, apuntó y le disparó entre ceja y ceja.

La perla, de John Steinbeck,

editorial Vicens Vives, colección Aula de Literatura, página 108.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.