Lobos

Nos vienen como ovejitas y, por dentro, son unos putos lobos: por sus frutos los conoceréis.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 82).

El rostro de Jesucristo

Se puso al descubierto la totalidad de un rostro atribuido a Jesucristo, exactamente el mismo, y en sus justas proporciones, que el que se aprecia en la denominada Sábana Santa que se conserva en una arqueta de la catedral de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 81).

Dientes

—¡Ah! —continuó Salvador—, se me olvidó enseñarte cómo me bailan los dientes desde hace mucho tiempo, muchísimo tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 80).