Hipócritas de mierda

Salvador expandió su vista al aire que soplaba un metro por encima de las cabezas de aquella gente congregada. Y exclamó, con una cólera jamás frecuentada:

—¡Hipócritas de mierda, que ni vivís ni dejáis vivir! ¡Hipócritas de mierda, que hacéis un amigo y lo hundís dos veces más que vosotros! ¡Hipócritas de mierda, que pagáis cenas, que pagáis impuestos, que pagáis, que pagáis, que pagáis, que pagáis para que se os mire bien y no sois capaces de pagar buena fe! ¡Hipócritas de mierda, que decís te quiero a vuestras novias, a vuestros novios, a vuestros maridos, a vuestras mujeres, mil veces, dos mil veces, tres mil veces, cuatro mil veces, y luego los abandonáis sin compasión! ¡Hipócritas de mierda! ¡Pero qué hipócritas de mierda sois! ¡Que parecéis personas justas y por dentro estáis repletos de veneno! ¡Hipócritas de mierda! ¡Serpientes! ¡Raza de víboras!… De verdad —dijo algo más calmado—. De verdad, no sé cómo no os parte un rayo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 124).

Aguas del Manzanares

El río Manzanares a su paso por el puente de Segovia, en Madrid

“Nunca te quise y hoy no va a ser menos”.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 99).